¿Qué es más importante: respirar o poder dejar de hacerlo?

En el horizonte encontraremos solo lo que nosotros mismos nos impidamos encontrar en el camino. Ítaca, la felicidad, toda esa mierda.

Casémonos con la calma que supone no pensar más en lo que va a suceder mañana y preparémonos para lo que no puede dejar de pasarnos hoy. No entiendo cómo puedes olvidarte de lo que estás sintiendo ahora en aras de ser más feliz mañana (y todo esto siendo una firme defensora del estudio y la preparación con vistas a nuestro ulterior conocimiento... con vistas a ser mejores personas. Sin embargo, esto no lo hago porque creo en el futuro, sino porque creo en el ahora). Siempre me ha fascinado el carpe diem, el tempus fugit, el aquí-te-pillo-aquí-te-mato, el beber hasta el punto en el que no te importa cómo vas a volver a casa, o incluso dónde está tu casa o... ¿tengo casa, de hecho?

Y, ahora que ambos sabemos (tú y yo, porque a veces a mí también se me olvida) lo mucho que creo en el ahora, en el preciso segundo en el que estoy suspirando estos movimientos sobre el teclado... Ahora que ambos sabemos que el tiempo que me importa, aquel que me da vida y en el que mi corazón late es ahora... Dime: ¿piensas en mí?

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