"Y te perdono por todo: por venir y haberte ido."

Hoy estoy un poco triste. Hace un rato decidí leer un blog de esos que sigo, pero a los que nunca hago demasiado caso y dando vueltas de campana llegué a una canción titulada "Memorias del olvido". Es curioso cómo nuestra mente egoísta nos hace pensar que todo lo que nos rodea nos manda señales: "oh, esa canción habla de mí", "oh, ese blog dice justo lo que yo estoy pensando"... La cuestión es que mi anodino cerebro humano encontró una frase y decidió que estaba hecha para mí, ¿sabéis? Seguro que la escribieron pensando en todos y cada uno de los acontecimientos de mi vida... (No.)
Aún así, es complejo desenredar la maraña de nuestros pensamientos al oír una canción triste. Lloramos, lloramos, lloramos... Esa canción esta hecha para nosotros al fin y al cabo, pero no. No. No. (Parece que hoy estoy más negativa de lo que pensaba.) No deberíamos hundirnos más cuando, como yo, tenemos una base de tristeza inherente en nuestra vida, deberíamos ver las cosas positivas y esas choradas que dicen en los libros de autoayuda.
Sé que este texto no tiene sentido, ni pies ni cabeza, ni orden ni concierto, pero no puedo pensar más que en el olvido, en el perdón, en cómo nuestra mente nos obliga a pensar en cosas aún cuando no queremos y luchamos contra ellas de todas las formas imaginables... Incluso cuando estoy escribiendo y mis dedos se mueven a una velocidad de mil pensamientos por tecla, pum, pum, pum.
Otra vez las ganas de vomitar todas las sonrisas de cartón.
Pum, pum, pum...
No entiendo por qué no puedo escapar de esto.
Pum, pum, pum...
¿Acaso está dentro de mí lo que me está matando?
Pum, pum, pum...
¿Seré yo?
Pum, pum, pum.
¿Cómo puedes escapar de tu dolor cuando eres tú mismo el que lo causas?


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